1 de agosto de 2026 · 3 min de lectura · Por Jordi

Es una de las quejas más comunes sobre el agua del grifo, y tiene una explicación sencilla: no es un fallo ni una señal de que algo va mal, es el resultado de un proceso que está ahí precisamente para protegerte.
El cloro se añade al agua de red de forma deliberada, como parte del proceso de potabilización: su función es desinfectar el agua y garantizar que llegue a tu grifo libre de microorganismos, en condiciones seguras para el consumo. El sabor y el olor que a veces se nota no es un error del sistema, es justamente la señal de que ese proceso de desinfección se está haciendo. Es normal, y es buscado.
No siempre se percibe igual, y eso también es normal. La intensidad puede variar según la zona de abastecimiento, la época del año, la temperatura del agua (se nota más en agua templada que muy fría) o la distancia entre tu vivienda y la planta de tratamiento. No hay una causa única, y que cambie de un día para otro no es motivo de alarma.
No. El agua de red con cloro es potable y apta para el consumo diario: el cloro se mantiene dentro de lo que marca la normativa de agua de consumo humano, precisamente para que cumpla su función desinfectante sin suponer un problema. En España, la normativa (Real Decreto 3/2023) fija el límite de cloro libre residual en el agua del grifo en 1,0 mg/L como valor paramétrico, y establece 5,0 mg/L como valor de no aptitud. En la práctica, los niveles reales de cloro en las ciudades españolas suelen ser bajos, del orden de 0,2 a 0,6 mg/L —bastante por debajo de esos límites—, y el sabor o el olor se empiezan a notar a concentraciones muy inferiores a las que supondrían cualquier problema: se percibe mucho antes de que exista el más mínimo riesgo. Por eso lo que está en juego aquí es el sabor y el confort al beberla, no la seguridad del agua. Si tienes dudas concretas sobre salud, lo correcto es consultar fuentes sanitarias oficiales, no la ficha de un producto.
Hay dos formas de abordarlo, según busques algo puntual o una solución permanente.
Dejar el agua reposar en una jarra abierta unos 30 minutos, o enfriarla en la nevera, reduce notablemente el cloro y hace que el sabor se note menos. Es una solución parcial y temporal: funciona para un vaso puntual, pero no cambia el agua que sale del grifo cada vez que lo abres.
Si lo que quieres es que el agua no sepa a cloro de forma constante, cada vez que abres el grifo, la solución es filtrarla en origen. Una ósmosis inversa reduce el cloro del agua de beber y cocinar de forma continua, sin depender de dejarla reposar cada vez. Si todavía dudas si te compensa instalar una, lo explicamos con detalle en si merece la pena una ósmosis inversa.
Una precisión importante: un descalcificador no resuelve esto. Su función es tratar la cal de toda la instalación, no filtrar el cloro del agua de beber; son equipos que resuelven problemas distintos. Si tienes dudas sobre cuál necesitas para tu caso, lo aclaramos en descalcificador o filtro.
Si lo que quieres es dejar de notar el cloro cada vez que bebes agua del grifo, la solución pasa por filtrarla en el punto donde la usas. En Aquaclar instalamos ósmosis inversa en toda Cataluña, con un estudio previo de tu agua para confirmar qué necesitas exactamente.
Preguntas frecuentes
Porque se le añade cloro para desinfectarla y garantizar que llega potable a los hogares. Es un proceso normal del agua de red; el sabor o el olor es un efecto secundario de esa desinfección.
El agua de red con cloro es potable y apta para el consumo; el cloro se mantiene dentro de lo que marca la normativa. Es sobre todo una cuestión de sabor y confort. Para dudas concretas de salud, conviene consultar fuentes sanitarias oficiales.
Puede variar según la zona, la época del año, la temperatura del agua o la distancia a la planta de tratamiento. Es normal que la intensidad del sabor cambie.
De forma temporal, dejando reposar el agua en una jarra o enfriándola en la nevera, ya que el cloro se disipa. De forma estable, con un equipo de ósmosis inversa, que reduce el cloro y mejora el sabor de forma constante.
No. El descalcificador trata la cal de la instalación; no elimina el cloro. Para reducir el cloro y el sabor del agua de beber, el equipo adecuado es la ósmosis inversa.
Analizamos el agua de tu municipio en Cataluña y te asesoramos sin compromiso sobre la mejor solución para ti.
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